¿QUEDA ORIGINALIDAD EN LA TELEVISIÓN?
A pesar de que muchas veces no nos demos cuenta, la mayoría de series de televisión que se emiten hoy en día son adaptaciones de novelas. Hay algunas que se anuncian como tales, como adaptaciones, ya que las novelas en las que se basan son conocidas y sirven como reclamo para los fans. Ejemplos de este tipo de adaptación son Sherlock (BBC 2010), Crónicas Vampíricas (The CW 2009), Pequeñas Mentirosas (ABC Family 2010) y Juego de Tronos (HBO 2011). Por otro lado, hay series de las que sólo sabes que son adaptaciones si has leído los libros o por el pequeño subtítulo que viene en los créditos en cada episodio; esto ocurre cuando las series no son tanto una adaptación fiel (siguiendo personajes, relaciones y tramas) sino que más bien toma los personajes y el argumento general y va por libre. Es el caso de Bones (FOX 2005), Hellcats (The CW 2010) y Clueless (ABC 1995 [que en realidad es una serie basada en una película basada en una novela de Jane Austen]).
También hay otro tipo de adaptaciones. Hay adaptaciones de cómics, manga y novelas gráficas, de películas e incluso de series anteriores. Las adaptaciones de las primeras suelen ser series de animación pero hay ejemplos en live action como Lois y Clark: las nuevas aventuras de Superman (ABC 1993). En cuanto a películas que han pasado a ser series, este es un recurso común cuando una película ha sido popular y se quiere explotar al máximo, es el caso de la mayoría de películas animadas de la factoría Disney: Aladdin, Hércules, Tarzán, etc. Por último, las adaptaciones de otras series se dividen en dos categorías: remake (es decir, la misma serie hecha otra vez, con pequeñas diferencias) y spin-off (una serie basada en un personaje o serie de personajes secundarios que aparecían en la serie principal). Un ejemplo de remake es 90210: Beverly Hills y uno de spin-off es Sin Cita Previa (ABC 2007) cuya serie original es Anatomía de Grey (ABC 2005).
¿Quiere esto decir que la originalidad está acabada en la televisión? Por supuesto que no, pero no podemos negar que gran parte de lo que vemos hoy en pantalla es pura adaptación.
En televisión ocurre lo mismo que en cine: hay adaptaciones buenas y malas. Pero se diferencia algo: en televisión la fidelidad no es tan importante como en el cine, se da más importancia a la calidad del guión y de la serie y se perdonan las desviaciones del guión.
Esto se ve claramente en Crónicas Vampíricas: fue muy criticada en un principio por no seguir a rajatabla los personajes (eliminó varios, cambios edades, sexos, comportamientos) pero a día de hoy, en su tercera temporada, tanto la crítica como los fans consideran que la serie es muy buena a pesar de que se haya desviado de varios aspectos de la saga.
En cambio, la serie Pequeñas Mentirosas ha sido mucho menos aclamada. Esto no se debe tanto a la fidelidad (bastante alta) o a la calidad de la serie como a las declaraciones de los productores. En el final de la segunda temporada se iba a revelar un dato de gran importancia y los productores habían señalado que no sería igual que en el libro. Cuando resultó ser el mismo que en el libro, la mayoría de seguidores se sintió decepcionado, no porque no fuera una sorpresa sino porque los productores mintieron a los espectadores.
Por último es importante señalar que se pide más fidelidad a las series basadas en novelas clásicas, como las obras de Jane Austen o Charles Dickens. Hay canales especializados en este tipo de adaptaciones, las cuales suelen ser estrenadas en forma de miniserie; el canal más importante en estas adaptaciones es la británica BBC.
¿Qué opinas tú de las series de televisión? ¿Se ha perdido la originalidad? ¿Acaso alguna vez la hubo? ¿Y es la exigencia con la fidelidad en las series menor que en el cine?
Imagen de James Good, en Flickr.
Fuentes:
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